| 1975-2000: 25 AÑOS DE DEVOCIÓN
Y CULTURA
Torreciudad ha sido, desde tiempo inmemorial, punto de encuentro
de piedad mariana: millares de personas se han postrado a los pies
de la Virgen de Torreciudad durante nueve siglos. A esta larga historia
se quiso sumar San
Josemaría Escrivá de Balaguer (Barbastro, 1902-Roma,
1975) y, bajo su impulso espiritual, se levantó el santuario,
como lugar de conversión bajo el amparo de la Santísima
Virgen. El Santo esperaba frutos espirituales: gracias que el Señor
querrá dar a quienes acudan a venerar a su Madre Bendita
en su Santuario. Esos son los milagros que deseo: la conversión
y la paz para muchas almas.
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El santuario -último homenaje que San Josemaría
hizo en esta tierra a la Virgen, en cierto modo la última
piedra de su devoción mariana, en palabras de mons. Alvaro
del Portillo- quiere ser una manifestación de un gran amor
a María y del deseo de que muchas personas la conozcan y
la amen.
Junto a una creciente promoción social del entorno, gracias
también a la colaboración de muchos, el santuario
buscará siempre su fin apostólico, como decía
San Josemaría: A la Virgen de Torreciudad no le pediremos
milagros externos. En cambio, sí que nos dirigiremos a Ella
para que haga muchos milagros interiores, cambios en las almas,
conversiones.
PREGUNTAS MÁS FRECUENTES
1. ¿DE QUÉ ESTILO ARTÍSTICO ES LA VIRGEN?
La imagen pertenece al tipo iconográfico de la Sedes Sapientiae
o Majestad de Nuestra Señora. El hieratismo y la frontalidad
de las figuras, la buscada desproporción de las cabezas y
manos, el tratado del ropaje en relieve muy plano, la estructura
del plegado de la túnica, etc., responden a los principios
metódicos del románico.
Tras retirar las capas de pintura acumuladas a lo largo de los
siglos, en 1974 se completó la restauración con la
desinsectación y consolidación de partes dañadas,
la policromía y el chapado, como se puede ver actualmente
en tantas imágenes medievales.
2. ¿DESDE CUANDO SE VENERA?
Desde 1084, generación tras generación, los pueblos
de la comarca mantuvieron viva la costumbre de acudir en peregrinación
a este lugar para rezar a la Virgen, confiarle sus alegrías
y penas, pedir por sus necesidades y agradecerle favores y gracias.
La devoción estaba arraigada en numerosas localidades de
una zona bastante amplia, cuidando especialmente de la Virgen los
vecinos de Secastilla, Bolturina, Ubiergo, La Puebla de Castro y
El Grado. La ermita se alza en un promontorio sobre el río
Cinca, embalsado con posterioridad a la decisión de construir
el santuario. El acceso era difícil y se llegaba a pie o
en caballerías.
3. ¿QUÉ RELACIÓN TIENE CON SAN JOSEMARÍA
ESCRIVÁ?
En 1904, cuando el Santo tenía dos años, contrajo
una grave enfermedad y fue desahuciado por los médicos. Su
madre rezó intensamente a la Virgen y, días más
tarde, llevaba al niño, sorprendentemente curado, en peregrinación
de acción de gracias a la ermita de Torreciudad.
Me trajeron mis padres. Mi madre me llevó en sus brazos
a la Virgen. Iba sentada en la caballería, no a la inglesa,
sino en silla, como entonces se hacía, y pasó miedo
porque era un camino muy malo.
En 1956, Mons. Escrivá manifestó su deseo de difundir
la devoción a la Madre de Dios con la construcción
de un santuario junto a la ermita. En octubre de ese año
varios miembros del Opus Dei visitaron el lugar, que aparecía
agreste, árido, desolado. Lejos de desanimarse, San
Josemaría, con una fe y amor mariano muy grandes, movilizó
a muchas personas, que contribuyeron con su oración y limosnas
a convertir aquel sueño locura de amor, le gustaba decir-
en realidad.
4. ¿QUÉ ES EL OPUS DEI?
El Opus Dei
es una prelatura
personal de la Iglesia Católica que promueve la santificación
en medio del mundo a través del trabajo profesional y en
el cumplimiento de los deberes familiares y sociales, y facilita
los medios espirituales para una intensa vida cristiana en todos
los ambientes.
5. ¿CÓMO FUE POSIBLE LA CONSTRUCCIÓN DEL SANTUARIO?
Para la construcción (1970-1975), el Patronato de Torreciudad
buscó la ayuda oración y limosnas- de innumerables
personas de los cinco continentes, que hicieron posible este centro
mundial de peregrinaciones. Hoy, el mantenimiento se debe a la generosidad
de los visitantes y a las gestiones que realiza el Patronato ante
numerosas instituciones.
TRES SUGERENCIAS: EL RETABLO, EL SANTO CRISTO Y LA CRIPTA
EL RETABLO
Todas las líneas del santuario convergen en el retablo,
en cuyo centro se encuentran el sagrario, que facilita la oración
ante Jesús realmente presente, y la talla de la Virgen. El
retablo es de alabastro, obra de Juan Mayné.
"Leía las cosas del fundador del Opus Dei y esto me
ayudaba, mientras modelaba, a conseguir lo que él quería:
que las imágenes inspirasen devoción y llevasen a
rezar. Y que todo el retablo fuese una catequesis en piedra de alabastro,
como los retablos de Aragón".
(Juan Mayné Torras)
SANTO CRISTO:
En la capilla del Santísimo, además de adorar a Jesús
en el sagrario, podemos venerar un Cristo en la cruz, en bronce
dorado, del escultor italiano Pasquale Sciancalepore. Es un Cristo
vivo, que habla, en palabras de San Josemaría, que lo
regaló a Torreciudad. Quiso representarlo así, para
facilitar la oración y la conversión personales, fruto
de la contemplación del sereno sufrimiento de Cristo por
los pecados e infidelidades de todos los hombres.
LA CRIPTA:
En Torreciudad los confesonarios ocupan un lugar básico:
constituyen el fundamento, los cimientos de todo lo demás.
Y hay siempre sacerdotes disponibles para administrar el sacramento
de la penitencia, "momento privilegiado de encuentro con Dios"
(Juan Pablo II).
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