La Ruta Mariana: camino de fe, arte y cultura

-- Los santuarios del Pilar y Lourdes, pasando por Torreciudad, están unidos a tan solo cinco horas de viaje por carretera

El adelanto de las comunicaciones viarias y la creciente afluencia de peregrinos a través de la Ruta Mariana El Pilar-Torreciudad-Lourdes sitúan éste itinerario mariano a la par con otros destinos de peregrinación peninsular como Santiago, Montserrat y Fátima. Dicho camino, en el que se combina el interés cultural y religioso, une las ciudades de Zaragoza y Lourdes -a tan solo cinco horas de viaje por carretera- y de sus templos marianos ineludibles para millones de las personas que las visitan.

Por su parte, Torreciudad, treinta años después de inaugurar su nuevo templo dedicado a la advocación del siglo XI de Ntra. Sra. de Torreciudad, es punto intermedio de dicha ruta y referente obligado cuando se habla de la Virgen. Como iniciativa mariana tiene repercusión no sólo en España sino en todo el mundo, hasta donde llegan –cada vez con mayor frecuencia– familias del mundo entero.

Experiencia personal

Cada año crece el número de parroquias, grupos de peregrinos y familias que realizan este itinerario mariano, siempre movidos por el interés de “profundizar en el conocimiento de Dios y solicitar a la Virgen su aliento y estímulo”, señalaba hace unas semanas la joven Ana María Ruiz, después de recorrerlo acompañada de un grupo de amigos que recibirá la Confirmación en la madrileña Parroquia de Villa del Prado.

Para Ana María, los santuarios marianos “son lugares muy especiales de encuentro de Dios con el hombre, y esto por medio de la Virgen”. En su caso, que se van a confirmar pronto “esta experiencia ha sido la mejor catequesis preparatoria para recibir el sacramento, de la mano de la Virgen, que ha sido, nuestra catequista, nuestra maestra y nuestra pedagoga”, explica la joven. A lo largo del viaje, Ana María dice haber descubierto que “la Virgen en cada santuario ha dejado una gracia especial (...)”. “Nuestro sacerdote, don Andrés, nos dijo que el carisma y la gracia de Torreciudad es la confesión”, apuntaba la joven en sus experiencias.