La devoción a la Virgen de
Torreciudad se plasma también en algunos textos dedicados a Nuestra Señora escritos por fieles de
muchos lugares del mundo. Algunos de ellos, breves, se incluyen en la sección
"Dejar
mensajes a la Virgen". En
este apartado incorporamos otros de mayor extensión recibidos por diversos cauces.
"Me llamo Carlos Aguilera, vivo en Madrid y estudio en el colegio Andel. Desde muy pequeño en mi familia
me enseñaron y transmitieron el amor que tenemos que tener todos los cristianos hacia nuestra madre del
Cielo, la Virgen María. La primera vez que pisé este santuario mariano fue con 6 años, precisamente para
una Jornada Mundial de la Familia. Vine con mi padre y mi hermana, mis abuelos, mis tíos y mis primos; mi
madre no pudo venir porque estaba trabajando. Desde ese año he ido viniendo cada mes de septiembre para
celebrar con mi familia la Jornada de las Familias y para pedir su ayuda y protección para el nuevo curso
escolar. También he venido en Semana Santa con mi asociación juvenil. Cuando me plantearon realizar esta
redacción no la pensaba hacer pero mi hermana de 12 años me animó y ese es el motivo que me ha llevado a
escribirla. Para mí, la Virgen de Torreciudad es mi gran intercesora ante Dios. En mi familia tenemos una
gran devoción hacia Nuestra Señora de Torreciudad, ya que nos ha concedido infinidad de favores. Al ver
su imagen en el retablo me recuerda a la madre que lleva en brazos a su hijo cuando todavía no sabe andar
y que le dice lo que está bien y lo que está mal; porque una madre, es una madre y nunca se olvida de sus
hijos aunque estos la hayan olvidado. Muchas personas no consiguen ver en la Virgen de Torreciudad la
sonrisa que esconde nuestra Madre, pero yo puedo asegurar que si tiene sonrisa ¡Cómo no va a sonreír una
madre como esta! La primera vez que vi la talla me quedé asombrado al comprobar que era de tez morena,
nunca había visto una igual; pero con el paso del tiempo comprendí que el color de la piel de la Virgen
no importa y que si era la Madre de dios debía y es la mujer más bella que la humanidad haya conocido
nunca. Porque como decía el poeta gaditano sobre ella: “La piedra viril y dura se ha convertido en
ternura” y es que María está continuamente ofreciéndonos su amor y su cariño, y todos sabemos y hemos
tenido la experiencia de ante cualquier dificultad hemos ido corriendo hacia nuestra Madre María y hemos
encontrado en ella piedad y consuelo. También, la Virgen de Torreciudad es para mí un punto de encuentro
con amigos y familias que hacía tiempo que no veía. Quisiera acabar mi redacción con una poesía que me
recitaban mi abuela y mi madre cuando era pequeño, que dice así: “Virgencita de todos los niños que estás
en el Cielo Rogando por mí”. Virgen de Torreciudad, protégenos e intercede por nosotros ante Dios para
que cada día nos enamoremos más de Él".
Carlos Aguilera Silva
"Nuestra Señora de Torreciudad ha sido la advocación que me ha acercado a Dios, y por la que mi vida ha
cambiado. Hasta ahora he podido dejar una vida desordenada porque no conocía a Dios ni a la Virgen María.
Aunque ya he recibido favores de Nuestra señora de Torreciudad y de San Josemaría Escrivá y de Don Álvaro
del Portillo, yo sigo pidiendo a los cuatro, añadiendo a Jesús, que me ayuden y bien que lo necesito para
poder entrar en el cielo y estar con Dios y poder descansar. Pero sin duda que ha sido la Virgen María
bajo la advocación de Nuestra Señora de Torreciudad por la que he conocido los caminos de Dios. Gracias,
Virgen María, gracias. Le doy gracias a la Virgen María por la ayuda que me ha brindado y por su compañía
desde que mi mamá se fue para el cielo. Necesitó de la compañía de la Virgen María para poder seguir
adelante, porque sin Ella y sin Jesús no sé qué será de mi vida. Gracias, amén".
Rafael Augusto Peñuela

"Hola. Estuve en Torreciudad gracias a que un grupo de amigos que estudiaban junto conmigo (aunque en otras carreras) en la Universidad de Navarra, decidió
hacer una romería a Torreciudad. Era 1976 y yo estaba en el V PGLA, para periodistas latinoamericanos. Aparentemente la idea era llevar a varios
hispanoamericanos, y esa romería la encabezó el sacerdote de la Obra, Don Julio, de quien no recuerdo el apellido, y que después se fue a su país, El
Salvador. Esto fue en medio de las guerras centroamericanas, y quizá cuando en El Salvador la situación estaba más dura. Sin embargo el tema no se tocó.
Torreciudad aún no había sido inaugurada ni dedicada oficialmente, así que creo que nosotros fuimos, medio afortunados y medio colados. Más bien muy
afortunados de que nos dejaran entrar. Esta es una buena oportunidad de agradecer esa romería, y pedir por todos los salvadoreños. Y por los hondureños
también, por todos los que confluimos en el volcán de Montecristo o Trifinio. Es decir, también por todos los guatemaltecos. Ahora estamos tratando de
consolidar la paz en estos países, y pedimos por la paz del mundo también. Recuerdo que una vez abrí una ventanita de Torreciudad donde se podían proponer
intenciones. Eso es lo que estoy tratando de hacer ahora. También suena esto un poco exagerado, pero el Santo Fundador parece que animaba siempre a rezar
por todas las almas del planeta. Así que ahí va mi petición, y encomendando también las diversas formas de salud de mi familia y las mías".
Juan Iriarte, Ciudad de Guatemala.