El 17 y 18 de
septiembre de 2009 la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales de Huesca
organizó en esta ciudad el II Congreso Internacional de Turismo Sostenible en
Montaña. Torreciudad presentó una ponencia titulada "EL TURISMO RELIGIOSO COMO
DINAMIZADOR SOSTENIBLE DEL TERRITORIO: EL CASO DE TORRECIUDAD" que
reproducimos a continuación
Resumen
La importancia creciente del turismo religioso en el mundo tiene una especial visibilidad
en los santuarios dedicados a la Virgen María, muchos de ellos ubicados en zonas de
montaña por motivos fundamentalmente históricos. La masiva afluencia de visitantes a
estos lugares genera a su alrededor una oferta de alojamiento, restauración y
comercio que no resulta fácil armonizar con criterios de sostenibilidad. El santuario
mariano de Torreciudad (Huesca) es el tercer destino turístico de Aragón, y tanto en
su construcción como en su actividad han primado los criterios de desarrollo local
frente a los de generación de actividad económica en el propio santuario, manteniendo
en paralelo un espacio de atracción religiosa y cultural con una infraestructura
turística sostenible arraigada en las localidades ubicadas en las cercanías de este
centro de peregrinaciones.
Abstract
The growing importance of religious tourism in the world is especially evident in shrines
dedicated to the Virgin Mary, many of which are located in mountainous areas mainly
for historical reasons. The massive influx of pilgrims to the sites generated by factors
such as accommodation, catering and trade is not easy to reconcile with sustainability
criteria. The Marian shrine of Torreciudad (Huesca) is the third destination in Aragon,
and local development criteria for the surrounding towns takes priority over generating
economic activity in the shrine itself. Therefore, it is necessary to maintain an
attractive space for religious devotion and cultural activities, which has a deep-rooted
and sustainable tourist infrastructure in the towns surrounding the pilgrimage
centre.
1. Turismo religioso en zonas de montaña
Los viajes con una motivación religiosa son tan antiguos como la propia humanidad,
pero la facilidad para acceder a transportes asequibles y la multiplicación de una
hostelería organizada, desarrolladas a lo largo del siglo pasado, han permitido
incrementar sustancialmente el número de personas que se desplazan por razones
religiosas. Los datos de 2007 indican que, en todo el mundo, se calcula que son unos
150 millones los peregrinos que viajan a lugares relacionados con la tradición cristiana
(Germain, 2007: 21-25), mientras que el conjunto de todas las religiones mueve un
total de
300 millones de personas (OET, 2008). Por
este motivo, la OMT (Organización Mundial de Turismo) otorga a este tipo de turismo
una atención especial con la puesta en marcha de la “Conferencia Internacional de
Turismo, Religiones y Diálogo entre Culturas”.

En España los destinos de peregrinación acogen alrededor de
17 millones de visitantes al año, encabezados por el más
famoso centro de turismo religioso del país, la Basílica de Santiago de Compostela, con
una media de más de 4,5 millones de visitantes anuales que de una u otra forma
recorren el consolidado itinerario del Camino de Santiago. Estos destinos se
encuentran fuertemente ligados a la cultura y a la historia cristiana del país, y atraen
tanto a peregrinos como a visitantes interesados por el símbolo de identidad que
representan, su valor cultural, y la experiencia espiritual que pueden
aportar.
Muchos de ellos reciben el nombre de “santuarios” (del latín sanctuarium, y éste a su
vez de sanctus, “santo”), y las peculiaridades orográficas e históricas de España
explican su frecuente ubicación en zonas de montaña. La época de la dominación
musulmana extendió una actitud iconoclasta que obligó a los cristianos a defender de
una segura destrucción sus más preciados bienes religiosos.
Ocultar las imágenes en lugares recónditos de nuestra
geografía daría origen a muchos de los actuales santuarios rupestres y a ermitas
situadas en ubicaciones de difícil acceso (Fuixench, 2009), como muestran los casos
emblemáticos de Covadonga y Montserrat. Estas tradiciones tienen en común el relato
del hallazgo posterior del sagrado icono y su reincorporación a la vida religiosa de las
gentes.
La afluencia de visitantes y peregrinos a estos lugares transforma en cierta medida su
entorno, y ha motivado la intervención de las administraciones públicas en la
ordenación racional del territorio. Esta estructuración no es ajena al
complejo equilibrio exigido entre la protección de los
recursos naturales y de la propia población autóctona, y las oportunidades de
desarrollo económico y social que surgen de estos flujos turísticos. Por eso parece
oportuna una reflexión sobre el papel del turismo religioso en las zonas de montaña,
dentro de un planteamiento sostenible del turismo en general.
Se propone el
Santuario de Torreciudad (ubicado en
el municipio de Secastilla, Huesca) como caso de análisis y como espacio de aplicación
práctica de estos criterios de armonización, considerándolos desde cuatro
perspectivas distintas: la integración de la arquitectura en el territorio, la gestión del
entorno natural, los actuales vectores de dinamización del desarrollo local y las
implicaciones de un desarrollo sostenible en el futuro.
2. Torreciudad: historia reciente de una antigua
devoción
El nombre de Torreciudad proviene de la
torre de
señales que custodiaba un antiguo poblado: la turris civitatis,
“torre-de-la-ciudad”, en la orilla izquierda del río Cinca, en el último tramo angosto que
este río ha excavado para ganar las tierras llanas del Somontano de Barbastro, a unos
22 kilómetros al noroeste de esta localidad. La primera referencia histórica de este
asentamiento data de 1066, pero estuvo habitado posiblemente desde antes de la
época romana. En todo caso, hace mil años la vieja torre formaba parte del entramado
defensivo del límite sur de las tierras altas del Cinca en las pugnas de la
Reconquista.

La devoción cristiana a la Virgen María, la Madre de Jesús, se ha expresado
materialmente a lo largo de la historia en una gran variedad de representaciones, tan
diversas como lo son las culturas y razas que han acogido la fe cristiana. Estas
diferentes formas de fijar rostro y lugar de arraigo a la Señora reciben el nombre de
“advocaciones marianas”, y tienen en común el
mostrar a la Madre con el Niño, y el referirse, como es natural, a la misma
persona.
Nuestra Señora de Torreciudad es una advocación mariana medieval arraigada en las
comarcas del noroeste de la provincia de Huesca (Sobrarbe, Ribagorza y Somontano
de Barbastro), de la que tenemos el primer registro histórico en el
siglo XI. Refiriéndose a ella, cuenta el historiador Faci, en el
siglo XVIII: “Su antigüedad es de los tiempos de la reconquista de aquel Partido, que
fue por los años 1083 o siguientes por Nuestro Rey Don Sancho Ramírez” (Faci, 1739).
Junto a la torre de señales, y colgada sobre unos escarpados muy abruptos de cerca
de 80 m. de altura sobre el cauce del Cinca, se construyó en la época medieval la
ermita que actualmente puede visitarse, en la que se custodió la imagen y se difundió
la devoción a la Virgen de Torreciudad.

Esta imagen es románica, tallada en madera de álamo, y responde al tipo iconográfico
del
Asiento de la Sabiduría o
Majestad de Nuestra Señora, muy difundido en la Alta Edad
Media por toda la Europa Occidental. La cabeza de la Virgen está ligeramente inclinada
hacia su derecha. El rostro, de estructura maciza, es ovalado y tiene unas facciones
que le dan un aire de gran serenidad y belleza.
A comienzos del siglo XX la devoción a la Virgen de Torreciudad se extendía por los
municipios cercanos a la ermita, siendo Barbastro uno de los más importantes.
San Josemaría Escrivá, Fundador del Opus Dei, nació en
esta ciudad en 1902, y cuando era un niño de dos años, contrajo una grave
enfermedad y fue desahuciado por los médicos. Su madre, Dolores Albás, pidió la
curación a la Virgen de Torreciudad. El niño sanó y los padres le llevaron a la vieja
ermita en peregrinación agradecida.

San Josemaría siempre estuvo convencido de la intervención de la Virgen en este
restablecimiento, y en 1956 alentó la creación de un patronato que se hiciera cargo
de dar
nuevo impulso a la devoción a Nuestra Señora
de Torreciudad, como un modo de agradecer aquel favor realizado en su infancia.
Además, no quería que una devoción de nueve siglos pudiera perderse, cosa factible
por la despoblación progresiva del territorio, y pensó también en la paz y la alegría
para muchas personas al acudir a los sacramentos, y en la promoción social de la
región entera, sin localismos. Se acometieron tareas de mejora de la ermita, que
aunque era cuidada con cariño por los vecinos de los alrededores, acusaba el
transcurso de los siglos, se restauró cuidadosamente la talla medieval, y con el apoyo
económico de muchas personas, se construyó un nuevo santuario entre 1970 y
1975.

El
Patronato de Torreciudad es una asociación civil
sin ánimo de lucro que ayuda al santuario en su sostenimiento económico, imposible de
conseguir sin las ayudas públicas y privadas que regularmente aporta un amplio
abanico de instituciones y particulares, colaboración que se mantiene porque valoran
positivamente los bienes inmateriales que reciben visitantes y peregrinos
(espiritualidad, paz, contemplación…) y la promoción social que se realiza en beneficio
del territorio.
Igualmente, el Patronato impulsa y canaliza las numerosas peregrinaciones que
constantemente llegan el santuario oscense, dedicando importantes esfuerzos para
propagar la devoción a la Virgen entre personas de toda condición. Desde esta
perspectiva, hay que aclarar que se trata de un lugar abierto a todos, en el que
nadie es anónimo y donde se procura mantener, siempre
que resulta posible, un trato personal.
3. Integración arquitectónica del nuevo
santuario
“Torreciudad es un buen ejemplo de arquitectura que mueve a la contemplación,
también al no creyente, porque se integra en el paisaje. Es un lugar especial que abre
horizontes de meditación” (Blasco, 2008). Estas palabras de
Manuel Blasco, laureado arquitecto navarro, resumen el
resultado de los esfuerzos del Patronato de Torreciudad al plantear la construcción del
santuario: los promotores no deseaban unos edificios que destacaran en medio del
paisaje circundante sin comprenderlo ni respetarlo.
Los
inconvenientes para plantear un santuario de
envergadura eran de gran entidad: la lejanía de cualquier núcleo de población de
cierto tamaño le privaba de una feligresía habitual; un sendero tortuoso y peligroso
desde el pueblo de Bolturina era el único camino de acceso; no había luz ni agua
corriente, y el Cinca corría por un congosto ochenta metros por debajo. Por eso, el
proyecto inicial consistió en una sencilla casa de convivencias junto a la ermita
original.
Sin embargo, la
perspectiva histórica del Fundador
del Opus Dei y una fe grande, que fue lo más importante, hizo que se ampliaran las
dimensiones de los elementos previstos y que se añadieran otros. No era fácil imaginar
que un lugar casi despoblado y escarpado, sin accesos para el tráfico rodado, lejos de
las vías habituales de comunicación del Altoaragón y sin ninguna ciudad o pueblo
importante cerca, pudiera convertirse en frecuente punto de encuentro para muchas
personas de procedencia muy diversa. “No lo hagas pequeño, yo no lo veré, pero
vosotros veréis que acabarán llegando miles de peregrinos”, le decía San Josemaría al
arquitecto, Heliodoro Dols. Y a pesar de las dificultades, cuarenta años después se
cuentan los visitantes por cientos de miles cada año.

Con este nuevo enfoque, se decidió respetar y conservar adecuadamente la meta
histórica de las peregrinaciones, la ermita del siglo XI y su entorno natural en el
perfilado promontorio que se adentra en el pantano, al tiempo que se buscó para el
nuevo santuario otra ubicación cercana. El arquitecto comprendió que debía
respetar el territorio, el Alto Aragón, y por eso diseñó un
edificio ambientado en el prepirineo aragonés, quiso “una arquitectura nacida de la
tierra, de la cultura y de las costumbres del pueblo aragonés” (Dols, 2003).
Sin someterse a una tendencia moderna que podía pasar de estilo, encontró en las
técnicas de
la piedra y el ladrillo la forma de
armonizar la edificación con su paisaje cultural, recordando la primera los pueblos del
Pirineo y el segundo los del valle. Empleó también, con la misma finalidad, otros
materiales tradicionales como la teja árabe, el hierro forjado o el alabastro. Incluso
pudo rescatar del abandono muchos elementos arquitectónicos típicos del Altoaragón,
como dinteles de puertas, zócalos y arcadas, que formaban parte de edificios en
ruinas de los alrededores y que fueron cedidos al Patronato de Torreciudad para
formar parte de la nueva construcción.

También los colores y los volúmenes del santuario están pensados para facilitar la
integración con el entorno, de modo que, en general,
la impresión que recibe el peregrino que llega a Torreciudad no es de ruptura o
contraste, sino de armonía y continuidad, incluso de paz espiritual. Por eso resulta de
gran importancia mantener las condiciones que permiten esta experiencia del visitante,
evitando la proliferación de otras construcciones que puedan quebrar visualmente esa
armonía en el paisaje. Como resumió San Josemaría cuando visitó Torreciudad unos
meses antes de su muerte, en mayo de 1975, “con material humilde, de la tierra,
habéis hecho material divino”.
Por último, y en línea con uno de los objetivos de este congreso, hay que destacar
que los criterios de
accesibilidad al santuario
estuvieron presentes desde su planteamiento inicial, y que recientemente, en
colaboración con la Fundación ONCE, se han terminado de eliminar barreras
arquitectónicas de grado menor que quedaban en algunas zonas menos
transitadas.
4. Gestión del entorno natural
Torreciudad se encuentra en una zona de transición en la que terminan las llanuras del
Somontano de Barbastro y comienzan las sierras exteriores pirenaicas. El
escenario geológico queda definido por la inmediata llanura
de inundación del Cinca, al Sur, y los abruptos estratos rocosos de naturaleza
calcárea de edad Terciaria que marcan las riberas del embalse de El Grado, entre los
que destacan por su belleza los de buzamiento vertical localizados en el Estrecho de
Torreciudad, junto a la ermita. El enclave permite que en las laderas de orientación sur
se desarrolle una vegetación típica mediterránea mientras que en las laderas de
orientación norte abundan especies de vegetación atlántica, de modo que entre las
dos vertientes pueden distinguirse plantas propias de muy distintos pisos de
vegetación, prácticamente desde el nivel del mar hasta los mil metros de
altitud.
El Patronato de Torreciudad ha procurado respetar este entorno natural en el que se
encuentra ubicado el santuario, línea de actuación que ha seguido fundamentalmente
tres direcciones: durante las obras de construcción,
en la minimización del impacto ocasionado por el flujo cotidiano de visitantes, y en la
difusión de actividades de sensibilización medioambiental.
a) Durante la construcción del santuario
En general, en la década de los 70 la sensibilidad de la opinión pública por las
cuestiones medioambientales era reducida, y también muy escasa la legislación
vigente al respecto. Sin embargo, esta cuestión la tuvieron muy en cuenta los
promotores de la edificación del nuevo centro de peregrinaciones, que trataron de
minimizar todo lo posible el impacto generado por las construcciones, tomando medidas
especiales para
“curar” de forma eficaz las
inevitables “heridas” producidas por las obras, y aplicando todo el conocimiento
científico sobre medio ambiente que había disponible en ese momento.
Para aumentar la
masa forestal del terreno
circundante al lugar en el que se levantaban los edificios se gestionó la repoblación de
más de 100 hectáreas de arbolado siguiendo las curvas de nivel de la montaña,
empleando para ello sobre todo ejemplares de Pino negro –Pinus Nigra–, especie muy
utilizada entonces para esa finalidad. Para frenar la erosión se plantaron en las
torrenteras y barrancos que acaban directamente en el pantano plantas adecuadas a
esta situación, como chopos y sauces.

En la parte más cercana al santuario quedó mucha piedra suelta procedente de los
movimientos de tierras realizados en las obras, y era necesario devolver al paisaje su
forma natural y frenar asimismo la
erosión, por lo que
se sobrepuso a las piedras una capa de tierra. Para sujetar esta tierra, retener la
vegetación y permitir el inicio de una nueva sucesión, se empleó la técnica de la
hidrosiembra, mediante la cual se introdujo en el terreno una emulsión base integrada
por una mezcla de semillas de gramíneas y de leguminosas, fácilmente sustituibles por
vegetación autóctona. Así se ha reconstruido el bosque típico de esta zona
geográfica.
En otras zonas se plantaron ejemplares de Pino carrasco –Pinus halepensis– y Litonero
o Almez –Celtis australis–, se logró la
preservación de
un almendral compuesto por más de 60 árboles en las cercanías de la ermita, se
integró la vegetación en la zona de aparcamiento, y se dispusieron varios parterres en
la explanada de entrada al santuario, compuestos por especies de flores y plantas
autóctonas, que constituyen para el visitante verdaderas ventanas al
paisaje.
Con todas estas actuaciones pudo cumplirse el
doble
objetivo de reducir al máximo el impacto medioambiental de la nueva
construcción, y de acercar la naturaleza a las edificaciones, de modo que la
arquitectura pueda desempeñar su función en armonía con el medio natural en el que
se inserta.
b) En la gestión del flujo cotidiano de
visitantes
Alguna vez se ha afirmado que la limpieza y el orden
generan
sostenibilidad, y parece adecuada la relación. Psicológicamente se tiende a
descuidar aquello que se ve descuidado, y a desentenderse de lo que se ve
abandonado; por ejemplo, un sitio donde ya hay muchos papeles en el suelo invita a
tirar también ahí el que llevamos en la mano. Afortunadamente también sucede lo
contrario: es más fácil fomentar conductas respetuosas con el medio, natural y
humano, cuando se percibe que aquél está cuidado, limpio y arreglado. Y no hay que
olvidar que esto es especialmente importante desde el punto de vista educativo,
atendiendo a la formación cívica de nuestros jóvenes.
Esta convicción llevó a diseñar un
servicio de limpieza y
mantenimiento de las instalaciones del santuario en el que trabajan de forma
estable 19 profesionales (en su mayoría, vecinos de las poblaciones cercanas). El
objetivo consiste en transmitir al visitante una impresión de pulcritud y de
conservación que le anime a cuidar el entorno y a respetar la naturaleza. Este efecto
se buscó también con la ubicación y los materiales empleados en las fuentes, las
papeleras, los merenderos situados en las cercanías del santuario, etc. Por ejemplo,
suele llamar la atención que las mesas y asientos de uno de estos merenderos sean
enteramente de piedra, y que se sitúen en espacios libres naturales a la sombra de los
árboles.
Otros factores que ayudan a concienciar al visitante, porque sólo se cuida lo que se
conoce, son la
señalización de los lugares y
recorridos previstos en el recinto, la acogida previa en la Oficina de Información, la
formación del personal que atiende al peregrino, la explicación durante las visitas
guiadas de los elementos medioambientales que es necesario respetar (especies
protegidas habituales en el entorno, no salirse de los itinerarios marcados, ubicación
de las papeleras y de las vasijas para colillas…), la existencia y distinción de
aparcamientos para autobuses y para automóviles, etc. Se pretende así mantener
bajo control el potencial desequilibrio que la afluencia de visitantes puede ocasionar al
medio ambiente.
Un indicador de que a lo largo de estos años estas medidas han sido
eficaces es la existencia estable en el entorno inmediato del
santuario de dormideros y áreas de nidificación de aves rapaces, como el alimoche
–Neophron percnopterus–, el halcón peregrino –Falco peregrinus– y, a veces, el águila
pescadora –Pandion hliaetus–. También quedan ejemplares en el embalse de El Grado
de trucha común autóctona –Salmo trutta fario– que aún conservan la línea genética
del río Cinca, del llamado “pez fraile” –Salaria fluviatilis–, especie en peligro de
extinción, y de nutria común –Lutra lutra– (Departamento de Medio Ambiente del
Gobierno de Aragón, 2003; Sociedad Española de Ornitología, 2005).

Por otro lado, en la celebración de los diversos encuentros multitudinarios que a lo
largo del año jalonan el calendario de actividades del santuario (alguno de ellos, como
la Jornada Mariana de la Familia en septiembre, concentra habitualmente entre 15.000
y 20.000 personas) se organiza una
infraestructura
especial que permite gestionar de forma adecuada aspectos clave para un
desarrollo sostenible, como el acceso controlado de vehículos al recinto, el empleo de
papeleras y contenedores que facilitan el posterior reciclaje, la instalación de baños
portátiles sin vertido o la evacuación controlada de los residuos. Aquí es pertinente
citar a las comarcas de la Ribagorza (en cuyo territorio se encuentra Torreciudad), del
Somontano de Barbastro y del Cinca Medio, porque en el desarrollo de sus
competencias comarcales prestan diversos servicios esenciales relacionados con esta
temática.
c) En la difusión de actividades de sensibilización
medioambiental
Además de las actuaciones del Patronato en materia de medio ambiente, en el entorno
de Torreciudad se han desarrollado iniciativas en este campo, promovidas por
entidades diversas, a las que el Patronato ha prestado su colaboración para potenciar
la
puesta en valor de los recursos medioambientales
de la zona. Así, por ejemplo, en una zona cercana al santuario existe un observatorio
de aves de fácil acceso, y un itinerario botánico señalizado con paneles informativos
de especies de árboles y arbustos autóctonos, realizados con ayuda del Departamento
de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, que permiten al visitante conocer mejor la
flora y la fauna de lugar en el que se encuentra.

Está marcada una
red de senderos PR que ofrecen al
excursionista distintas alternativas para recorrer la zona a pie y ampliar su
conocimiento del medio natural prepirenaico. Destaca entre ellos el tramo señalizado
de 22 kilómetros entre Barbastro y Torreciudad del GR-17, el Sendero Mariano,
iniciativa del Gobierno de Aragón que en el futuro está previsto que una Zaragoza con
Lourdes siguiendo la Ruta Mariana. Por otro lado, existe un proyecto de
acondicionamiento de un Centro de Interpretación del Medio Ambiente en un edificio
singular próximo a Torreciudad.
El Poblado es un conjunto de instalaciones deportivas y alojamientos para jóvenes
situado cerca de El Grado y gestionado por la Asociación Cultural Sobrarbe con el que
el Patronato de Torreciudad mantiene relaciones de colaboración desde hace más de
30 años. Anualmente, participan en
actividades de tiempo
libre en El Poblado más de 6.000 jóvenes, y muchos de ellos aprovechan la
cercanía del santuario para asistir a los actos de culto o simplemente visitar a la
Virgen.
En El Poblado se encuentra uno de los
itinerarios
botánicos más completos de la zona, con cerca de 60 especies vegetales
identificadas individualmente con un panel informativo financiado con ayuda de la Obra
Social de Cajamadrid. Ahí tiene también su sede la Agrupación Ecologista Grevol, y se
organizan regularmente actividades de identificación de insectos y de pájaros y
diversos estudios medioambientales.
Hay que citar, asimismo, la implicación de los ayuntamientos de El Grado, Secastilla,
Naval, La Puebla de Castro, Abizanda, Castejón del Puente y Barbastro en la
organización de
campos de trabajo durante el
verano, en los que los jóvenes desarrollan tareas relacionadas con el desarrollo
sostenible de los municipios (limpieza de fuentes, arreglo de caminos, pintura de
instalaciones, acondicionamiento de ermitas, desbroce de espacios
comunes…).
Finalmente, conviene mencionar la
Escuela de Pesca y
Naturaleza Valle del Cinca, que en apenas 6 años de presencia en El Grado ha
realizado numerosas actividades de sensibilización ambiental, acercando este
excepcional entorno natural a los más pequeños. También ha elaborado diversos
estudios medioambientales de la zona, ha desarrollado varias rutas de interpretación
de la naturaleza en este municipio, y participa en novedosas actividades como las
visitas guiadas a la presa de El Grado.
5. Aspectos dinamizadores del desarrollo local y
comarcal
Como telón de fondo de este apartado, interesa citar un
párrafo de una carta fechada el 28 de junio de 1971 dirigida
al entonces Alcalde de Barbastro, Manuel Gómez Padrós, escrita en Roma por San
Josemaría. En ella explicaba el papel que debía desempeñar Torreciudad en la zona, y
añadía: “En mi oración pienso tanto, por el bien espiritual de Barbastro y de su
Comarca, no sólo en la Ciudad nuestra sino en todas esas tierras hasta el Pirineo, que
podrían estudiar conjuntamente tantas soluciones comunes de cara a la industria y al
turismo, que harían conocer muchas zonas bellísimas y acrecentar la economía en bien
de todo ese pueblo, que merece esos esfuerzos vuestros” (Garrido, 1995). Esa
perspectiva orientó siempre el trabajo de los miembros del Patronato.
a) El embalse
Cuando en 1956 se hicieron los primeros recorridos por la zona para conocer sus
características geográficas y el estado de su red poblacional, ya se conocía el
proyecto de construir en las inmediaciones un pantano sobre el río Cinca, con los
objetivos de regular su caudal, abastecer de agua a
las poblaciones cercanas, proporcionar riego al sur de la provincia de Huesca mediante
un canal (el actual Canal del Cinca) y generar energía eléctrica. Un efecto secundario,
aunque no por eso despreciable, sería el notable embellecimiento que recibiría el
paisaje gracias a la textura y colores que siempre aporta una gran masa de agua
represada.
Un año antes de que empezaran las obras de Torreciudad, en 1969, entró en servicio
el Embalse de El Grado, un pantano con 399 hectómetros cúbicos de capacidad y 18
kilómetros de largo que transformó, como es lógico, el territorio. Si inicialmente dividió
la zona separando los núcleos de población de ambas orillas, los pueblos han
procurado
fomentar la unión entre sus territorios, y
crearon la Mancomunidad Turística “Embalse de El Grado”, formada por los municipios
de El Grado, Naval, Abizanda, La Fueva, La Puebla de Castro y Secastilla. Conviene
indicar que, por iniciativa del Ayuntamiento de El Grado, este embalse es el único que
actualmente ofrece al público en general una visita guiada por el interior de las
instalaciones de la presa.

Si los motivos y finalidades que originaron el pantano y el santuario eran
completamente distintos tanto en su ámbito como en su ejecución, la geografía y la
historia los ha unido de manera
armónica y
permanente, de modo que a día de hoy no se identifica la imagen de la
superficie del embalse sin la silueta al fondo de Torreciudad, ni se concibe la visión del
santuario al margen de la impresión que deja en la retina el color y la serenidad del
agua del pantano. Por eso puede afirmarse que mutuamente se refuerzan, y que
contribuyen así, de un modo no calculado por sus promotores, al desarrollo de la
región.
Esto será así mientras se siga gestionando, como hasta ahora, un
uso sostenible de las aguas del pantano. En este criterio
están de acuerdo todos los agentes implicados: comarcas, municipios, centros de
vacaciones como el de Ligüerre de Cinca (gestionado por UGT) y el de Morillo de Tou
(gestionado por Comisiones Obreras), Confederación Hidrográfica del Ebro… La
experiencia indica que los visitantes habituales, especialmente si residen en una gran
ciudad, valoran y defienden la paz y la tranquilidad que encuentran en esta zona, el
silencio, la naturaleza, la contemplación de la luz, del color… (aspectos que pueden
ser sus valores añadidos más importantes y, por tanto, comercializables), y entienden
un desarrollo sostenible que preserve el pantano y su entorno de actividades o
empresas que generen contaminación de cualquier tipo (acústica, visual,
atmosférica…). Discotecas, bares o la presencia en el embalse de embarcaciones de
gran potencia romperían una historia de desarrollo sostenible en una zona en la que
varias empresas acreditan oficialmente la implantación en su organización de sistemas
de calidad medioambiental, entre las que destacan por su importancia la Papelera de
Enate, la Piscifactoría de El Grado y la citada Escuela de Pesca y Naturaleza Valle del
Cinca.
b) El turismo
En la actualidad, los datos manejados por el Gobierno de Aragón indican que
Torreciudad es el
tercer destino más visitado de
Aragón, por detrás de El Pilar y el Parque Nacional de Ordesa, y que su
notoriedad se extiende poco a poco a nivel internacional: de los grupos atendidos en
2008, 725 procedían de Europa (sin contar España), 183 de América, 26 de Asia, 7 de
África y 6 de Oceanía, sobre un total de 62 países distintos.
Esta realidad explica que el desarrollo de la región constituya uno de los fines
principales del Patronato, y que todas las iniciativas que incrementen el volumen de
visitantes en el Altoaragón sean muy bien recibidas, porque facilitan que la población
pueda fijarse al territorio y permiten el
desarrollo de sus
comarcas, siempre que se haga de forma sostenible.
Directamente el Patronato colabora en ese arraigo de las familias a sus localidades de
origen manteniendo, a día de hoy, 31 puestos de trabajo de carácter indefinido y 5 de
forma temporal. Indirectamente lo hace al fomentar un tipo de turismo propiamente
religioso que acude a los diversos encuentros y jornadas que se organizan en el centro
de peregrinaciones, y que aprovecha la oferta de alojamiento, restauración, ocio y
cultura que existe en las comarcas. Por citar un ejemplo, un municipio de 509
habitantes como es el de El Grado ofrece al viajero 9 restaurantes y/o cafeterías, 2
gasolineras y 5 establecimientos hoteleros.
Además, la experiencia demuestra que constantemente se producen
sinergias positivas entre todos: un peregrino que viene a
Torreciudad a continuación suele visitar las poblaciones del entorno, y a la inversa.
Sinergias entre el territorio y Torreciudad que han ido madurando lentamente, y que
en la actualidad dan frutos en forma de apoyo de los pueblos a las actividades y a la
mejora de los accesos al santuario, en el intercambio constante de materiales
promocionales con las oficinas de turismo de las localidades cercanas, en su difusión
entre los visitantes de cada lugar, etc.

La nueva Oficina de Información de Torreciudad, inaugurada en 2007 y construida con
ayuda del Departamento de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de Aragón,
facilita la difusión y promoción de los centros de interés turístico situados en torno al
santuario. Está integrada en la red de
Oficinas de Turismo de
Aragón, y trabaja en estrecha colaboración con el resto de oficinas turísticas
municipales y comarcales de la provincia de Huesca, especialmente las de las
comarcas de Ribagorza, Sobrarbe y Somontano, para ayudar a la dinamización
económica de la zona. Con este objetivo, se mantienen encuentros periódicos entre
los informadores turísticos para intercambiar experiencias y proponer mejoras en su
labor de atención al visitante.
Numerosas asociaciones, empresas y organismos públicos relacionados con el sector
turístico aprovechan los expositores de la Oficina de Información del santuario para
promocionar sus servicios. El visitante tiene a su
disposición una amplia información turística, y como es natural, se le aconseja que
visite algunos de estos lugares según sus preferencias personales. Durante 2008 el
personal de la Oficina de Información de Torreciudad distribuyó más de 30.000
ejemplares de material informativo pertenecientes a unas 55 entidades diferentes:
hoteles, restaurantes, parques naturales, localidades, espacios informativos, rutas
gastronómicas y enológicas, bodegas, museos, festivales, itinerarios culturales,
actividades de turismo activo, monumentos, centros de interpretación, tiendas de
recuerdos, etc.

En este sentido, hay que reseñar que San Josemaría dejó expresamente indicado a los
promotores del santuario que Torreciudad era
un lugar de
oración, y que por tanto no habría bares ni restaurantes ni hoteles, ni tiendas
de objetos religiosos, de recuerdos o de alimentación en el recinto. Los beneficios
derivados de la explotación socioeconómica de esas actividades empresariales debían
quedarse en los pueblos de los alrededores, y en esa dirección se orienta al visitante
que manifiesta su deseo de pernoctar, comer o realizar compras. En este ámbito
conviene destacar asimismo la participación de Torreciudad, con el patrocinio del
Ayuntamiento de Secastilla, en la difusión de la Ruta del Belén, en colaboración con
las localidades de Alcolea, Binaced, Monzón, Graus, Castillonrroy, La Almunia de San
Juan, Lagunarrota, Barbastro, Boltaña, Pomar de Cinca, Fraga, Esplús y Peralta de la
Sal. Esta iniciativa promociona conjuntamente los nacimientos instalados en estos
lugares, así como los atractivos turísticos de su entorno.

Otro buen ejemplo de esta
colaboración lo constituye
el libro-folleto “Torreciudad, punto de partida”, pensado para ser distribuido entre los
visitantes del santuario, que incluye información turística detallada de las tres
comarcas que lo rodean, Ribagorza, Somontano de Barbastro y Sobrarbe, y en el que
participaron también las respectivas asociaciones empresariales. Torreciudad se
convierte, así, en punto de origen de un gran número de itinerarios que permiten
disfrutar de la gran riqueza natural y cultural que albergan poblaciones y lugares como
Barbastro, Alquézar, Monzón, Binéfar, Roda de Isábena, Fonz, Graus, Aínsa, el
Monasterio de El Pueyo, el Museo de los Mártires Claretianos, la Ruta del Vino con sus
bodegas, los pequeños y cada vez más valorados pueblos que jalonan los ejes del
Vero, del Cinca y del Ésera, y otros muchos que no omitimos por falta de interés, sino
por falta de espacio.
Desde otra perspectiva, la celebración anual del
Ciclo
Internacional de Órgano Música Sacra de Torreciudad, desarrollado por el
Departamento de Música que coordina la organista titular del santuario, Maite
Aranzabal, tiene como uno de sus objetivos la potenciación de un turismo cultural que
pueda aprovechar la gran riqueza organística de Aragón, una de las mayores de
Europa.
Finalmente, la colaboración con las instituciones públicas en materia de turismo se
plasma también en la presencia directa o indirecta en diversas ferias y certámenes de
difusión turística, y en el contacto permanente y
coordinado que se mantiene con el resto de oficinas de turismo de la zona, tanto
municipales como comarcales.
6. Algunos factores de desarrollo futuro
a) Comunicaciones
Uno de los aspectos esenciales a la hora de consolidar y potenciar los flujos de
desarrollo en cualquier territorio es el de las infraestructuras de comunicación. En este
ámbito, sin lugar a dudas el proyecto de mayor envergadura es el de la
Autovía Tarragona-San Sebastián, que establecerá una
comunicación periférica de gran valor estratégico para el desarrollo económico y social
de las comunidades del cuadrante nordeste del país.
Su puesta en marcha facilitará, entre otras cosas, la apertura de las comarcas
orientales oscenses a un numeroso público potencial como es el de
Zaragoza capital que, por la facilidad de las
comunicaciones, muestra actualmente mayor tendencia a desplazarse a las comarcas
occidentales de la provincia de Huesca a través del puerto de Monrepós. Sin olvidar
otros públicos a los que les resultará también más cómodo desplazarse hasta esta
zona, como son el catalán y el navarro.
Otro eje de comunicación muy importante es la N-260 (Eje Pirenaico Port-Bou -
Sabiñánigo), con un plan de mejoras previsto en sus tramos oscenses que favorecerá
las conexiones entre los valles y el desplazamiento del
turismo por el Pirineo. La gran novedad de este Eje es el
tramo Yebra de Basa-Fiscal y su infraestructura más costosa, los túneles de Balupor,
que conectará de forma directa Sabiñánigo con el Valle del Ara, y acercará los flujos
de visitantes del Pirineo occidental al Pirineo central y a la inversa.

La llegada del AVE a Zaragoza y a Huesca y la actividad desarrollada por las
compañías de bajo coste en el aeropuerto de esta ciudad son otras tantas
oportunidades que es preciso gestionar y aprovechar con sentido práctico por parte
del sector turístico con ayuda de las instituciones públicas. En el horizonte se
encuentran ciudades como Madrid, Valencia, Barcelona, Bilbao, Pamplona, Toulouse…
Un planteamiento
global del destino Aragón, y en
concreto de la provincia de Huesca, exige concentrar los esfuerzos hacia el exterior en
una única propuesta de imagen, para luego diversificarla, una vez que el visitante ya
está aquí, en la gran variedad de opciones que le ofrece el territorio, incluidas las de
turismo religioso.
Otra infraestructura que es importante cuidar es el
Túnel de
Bielsa, especialmente en lo que se refiere a su viabilidad invernal. Este año se
ha logrado dotar de fondos y articular un servicio permanente para este fin, que es
básico mantener en el tiempo (ha de arraigar en la mentalidad colectiva) si se quiere
potenciar el flujo de visitantes de Francia, entre los que está un interesante número
de peregrinos procedentes del santuario mariano de Lourdes.
Al mismo tiempo, el proyecto de construir un
telesilla
para acceder a la estación de esquí de Piau-Engaly en las inmediaciones de la boca
francesa del túnel completaría el flujo inverso desde España, puesto que la Comarca
de Sobrarbe, la única del Pirineo que no dispone de oferta para esquiadores, podría
aprovechar estas dos infraestructuras para incorporar un atractivo turístico de primer
orden durante la temporada de nieve. En el entorno del santuario numerosos grupos
organizan estancias que incluyen la visita a Torreciudad y varios días de esquí en esta
estación francesa. Conjuntamente, la instalación del telesilla y la viabilidad invernal del
túnel incrementarían notablemente este número, y permitiría ofrecer un complemento
muy interesante para el visitante que llega al santuario, junto a las otras estaciones
ya existentes.
Mejorar las comunicaciones de Torreciudad con la
Comarca
de la Ribagorza es otra de las asignaturas pendientes, y constituye una
aspiración compartida por instituciones públicas y empresas privadas. Actualmente los
autobuses no pueden desplazarse por la estrecha y vieja carretera que enlaza el
santuario con Ubiergo, para desde ahí poder llegar a la Villa de Graus, capital de la
Ribagorza. El rodeo que hay que dar suele desalentar a los peregrinos, que se quedan
sin conocer así los atractivos de este histórico territorio. Un nuevo trazado de apenas
tres kilómetros y medio permitiría conectar fácilmente el santuario con Secastilla,
donde los autobuses ya pueden circular hasta el eje del valle del Ésera.
b) Ruta Mariana
Los santuarios de El Pilar, Torreciudad, Lourdes y Montserrat han constituido una
asociación bajo la denominación “Ruta Mariana”, con el fin de “contribuir a la
promoción y coordinar las actividades pastorales y la acción evangelizadora de los
santuarios, así como hacer conocer a los peregrinos el conjunto histórico-artístico de
las regiones y comarcas donde están enclavados dichos santuarios”, según recoge
uno de los primeros puntos de los
estatutos que
regulan esta entidad.

El origen de algunos de estos santuarios marianos se basa en las apariciones de la
Virgen, mientras que otros cuentan con una larga tradición histórica y de veneración
de fieles. Los cuatro que integran la Ruta Mariana son destino de miles de
peregrinaciones en las que se rinde devoción a la Virgen María, con un potencial
conjunto estimado en unos
10 millones de
visitantes.
Entre los atractivos que presenta esta Ruta Mariana destaca la riqueza del mensaje de
cada uno de los lugares y las actividades que proponen a sus peregrinos. La iniciativa
trata de aprovechar la
gran vitalidad que tienen hoy
los centros de peregrinación en Europa mediante la creación de una cartografía que
favorezca el aumento de visitantes y permita conocer también las tradiciones,
costumbres, gastronomía y patrimonio de las gentes y lugares que los
acogen.
Este conjunto de posibilidades turísticas es preciso llegar a convertirlo en un auténtico
“destino”, con imagen de marca propia y capacidad de presentarse con autonomía a
los diversos touroperadores nacionales e internacionales, cada vez más conscientes
de la importancia creciente del turismo religioso. La ARM facilitará esta labor, aunque
ella misma no tiene como objetivo principal el desarrollo económico, sino el fomento del
flujo de visitantes a estos santuarios para incrementar
la
devoción a Santa María, la Madre de Dios.
Otros
objetivos de la ARM son la coordinación de los
responsables de la promoción turística de los distintos entornos, la conservación del
medio ambiente armonizada con un desarrollo sostenible, la mejora de los
establecimientos de hostelería radicados en la ruta y la elaboración de proyectos
conjuntos que puedan recibir ayuda de las instituciones estatales y
europeas.
c) Opinión de los alcaldes de los municipios
circundantes
Para completar los contenidos de esta comunicación se pidió a los alcaldes de los
pueblos situados alrededor de Torreciudad que
valoraran el impacto del santuario en el desarrollo sostenible
del territorio, y estas fueron sus respuestas:
• Luis Miguel Rabal (PP), Alcalde de Secastilla: “Para
nosotros la repercusión positiva de Torreciudad es innegable, y a su amparo se han
puesto en marcha varias iniciativas que le han dado valor añadido. Ahora la asignatura
pendiente la tiene la administración pública, porque tenemos que lograr una
comunicación fluida por carretera con nuestro municipio y con la Ribagorza en
general”.
• Ramón Laplana (PSOE), Alcalde de La Fueva:
“Tengo una valoración muy positiva de Torreciudad, su presencia es determinante
para nuestro territorio. Y habría que tratar de conectar La Fueva con el santuario por
la orilla izquierda del Cinca, eso mejoraría los flujos de visitantes hacia esta
zona”.
• Javier Altermir (PAR), Alcalde de La Puebla de
Castro: “Resulta evidente que estamos hablando del punto de atracción
turística más importante de la zona, y nos resulta valioso porque permite dar a
conocer el patrimonio de nuestro pueblo a un público que de otra manera no sabría de
su existencia”.
• Pili Carruesco (CHA), Alcaldesa de Naval: “Nos llega
gente interesada en nuestro patrimonio milenario de alfarería y salinas porque se les ha
informado desde Torreciudad, eso hay que valorarlo. Y creo que el santuario ha
supuesto un apoyo importante para el desarrollo de la zona”.
• Fernando Torres (PSOE), Alcalde de Abizanda:
“Tengo la experiencia de que tanto peregrinos como visitantes, cuando se acercan a
nuestras tierras y contemplan desde la carretera el santuario con los Pirineos al fondo,
se sienten fuertemente atraídos por el paisaje, y eso nos genera estancias y visitas
por los itinerarios que tenemos en el territorio, nos es beneficioso”.
• Joaquín Paricio (PP), Alcalde de El Grado: “Cuando
Torreciudad impulsa la devoción a la Virgen –que ése es, no se olvide, su objetivo
principal– ayuda también a la divulgación de unos paisajes, de una historia y de un
patrimonio artístico y cultural de primer orden”.
Colaborador científico: Gabriel Chicote Alvira
Licenciado en Geología y Paleontología, Técnico en Protección Civil y Formador
Medioambiental
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