Santuario de la familia

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El mensaje de Torreciudad

Hay lugares donde Dios ha mantenido un diálogo con los hombres, que se convierten en puntos de la memoria colectiva y de identidad cultural, objeto de la devoción popular y meta de peregrinaciones.

Los santuarios suelen tener un evento que comunica un mensaje, un precioso contenido de fe, que interacciona con la vida de los hombres. Por eso, aunque la existencia de estos lugares sagrados comparten muchos elementos comunes hay otros aspectos que los diferencian unos de otros.

En Torreciudad, la naturaleza del mensaje que está en su origen es la familia. Desde 1084, generación tras generación, en los pueblos de la comarca se ha ido manteniendo viva la costumbre de acudir en peregrinación a este lugar para rezar a la Virgen, confiarle sus alegrías y sus penas, pedir por sus necesidades y dar las gracias. La devoción arraigada en numerosas localidades, llevó a muchas familias a rezar a la Virgen pidiendo por sus hijos y seres queridos.

En 1904, siguiendo esta tradicional práctica, el matrimonio Escrivá Albás en Barbastro (Huesca) rezó a la Virgen pidiendo la curación de su hijo de dos años, desahuciado por los médicos debido una grave enfermedad. Días más tarde, llevaban al pequeño, sorprendentemente curado, en peregrinación de acción de gracias a la ermita de Torreciudad.

Por esta razón, años más tarde Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, quiso agradecer a la Virgen este favor dedicándole un nuevo santuario con el deseo de que muchas personas la conozcan y la amen.

El Santuario de Nuestra Señora de Torreciudad responde al nombre de una secular advocación mariana aragonesa del siglo XI, erigido hoy en lugar sagrado al que peregrinan millares de fieles y familias por un doble motivo de peculiar piedad: la reconciliación con Dios y las misericordias de la Virgen.

Si hay algo que caracteriza a Torreciudad desde sus orígenes (s. XI) es el protagonismo de las familias a lo largo de sus nueve siglos de historia. Fueron los vecinos de esta zona del Pirineo aragonés los que alzaron la primitiva ermita en honor de la Virgen de Torreciudad, hoy mundialmente conocida desde que se construyera un nuevo santuario en 1975 por iniciativa de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.

El motivo del santo español era doble: Por un lado, agradecer a la Madre de Dios su repentina curación, en torno a 1904, cuando a la edad de dos años había sido desahuciado por los médicos y su madre rezó intensamente pidiendo el restablecimiento del hijo y, por otro, “con el deseo de que muchas personas la conozcan y la amen”.

Gracias a la iniciativa del santo barbastrense con la construcción del nuevo santuario, a pocos metros de la ermita original, millares de familias acuden de todas partes para ofrecer a la Virgen los recién nacidos, rezar en familia, dar gracias o solicitar la divina protección de los hogares, tradiciones todas ellas centenarias alimentadas por las generaciones de la comarca que acudían a este lugar para confiarle sus alegrías y penas, pedir por sus necesidades y agradecerle todos los favores que les han concedido.

Al igual que durante décadas, siguen vivas las tradiciones de ofrecer los hijos a la Virgen o peregrinaciones de familias enteras para agradecer y solicitar algún favor, con otras más recientes como las de parejas de novios celebrando su enlace o matrimonios conmemorando aniversarios.

Paz en los hogares

La historia contemporánea de Torreciudad arranca con la construcción de un nuevo santuario en 1975, promovido por San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, y del que deseaba: “Un derroche de gracias espirituales, que el Señor querrá hacer a quienes acudan a Su Madre Bendita ante esa pequeña imagen, venerada desde hace siglos. Por eso me interesa que haya muchos confesonarios, para que las gentes se purifiquen en el santo sacramento de la penitencia y –renovadas las almas- confirmen o renueven su vida cristiana, aprendan a santificar y a amar el trabajo, llevando a sus hogares la paz y la alegría de Jesucristo: la paz os doy, la paz os dejo. Así recibirán con agradecimiento los hijos que el cielo les mande, usando noblemente del amor matrimonial, que les hace participar del poder creador de Dios; y Dios no fracasará en esos hogares, cuando Él les honre escogiendo almas que se dediquen, con personal y libre dedicación, al servicio de los intereses divinos”, respondía el santo barbastrense a la pregunta de un periodista.

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Torreciudad Santuario de Torreciudad
22391 Torreciudad (Huesca)
Tel: 974 30 40 25
info@torreciudad.org
Colaboran
Turismo de Aragón Fundación Cardenas Rosales
¿Qué es Torreciudad?
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