Turismo sostenible

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El 17 y 18 de septiembre de 2009 la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales de Huesca organizó en esta ciudad el II Congreso Internacional de Turismo Sostenible en Montaña. Torreciudad presentó una ponencia titulada "EL TURISMO RELIGIOSO COMO DINAMIZADOR SOSTENIBLE DEL TERRITORIO: EL CASO DE TORRECIUDAD" que reproducimos a continuación


Resumen

La importancia creciente del turismo religioso en el mundo tiene una especial visibilidad en los santuarios dedicados a la Virgen María, muchos de ellos ubicados en zonas de montaña por motivos fundamentalmente históricos. La masiva afluencia de visitantes a estos lugares genera a su alrededor una oferta de alojamiento, restauración y comercio que no resulta fácil armonizar con criterios de sostenibilidad. El santuario mariano de Torreciudad (Huesca) es el tercer destino turístico de Aragón, y tanto en su construcción como en su actividad han primado los criterios de desarrollo local frente a los de generación de actividad económica en el propio santuario, manteniendo en paralelo un espacio de atracción religiosa y cultural con una infraestructura turística sostenible arraigada en las localidades ubicadas en las cercanías de este centro de peregrinaciones.

Abstract

The growing importance of religious tourism in the world is especially evident in shrines dedicated to the Virgin Mary, many of which are located in mountainous areas mainly for historical reasons. The massive influx of pilgrims to the sites generated by factors such as accommodation, catering and trade is not easy to reconcile with sustainability criteria. The Marian shrine of Torreciudad (Huesca) is the third destination in Aragon, and local development criteria for the surrounding towns takes priority over generating economic activity in the shrine itself. Therefore, it is necessary to maintain an attractive space for religious devotion and cultural activities, which has a deep-rooted and sustainable tourist infrastructure in the towns surrounding the pilgrimage centre.

1. Turismo religioso en zonas de montaña

Los viajes con una motivación religiosa son tan antiguos como la propia humanidad, pero la facilidad para acceder a transportes asequibles y la multiplicación de una hostelería organizada, desarrolladas a lo largo del siglo pasado, han permitido incrementar sustancialmente el número de personas que se desplazan por razones religiosas. Los datos de 2007 indican que, en todo el mundo, se calcula que son unos 150 millones los peregrinos que viajan a lugares relacionados con la tradición cristiana (Germain, 2007: 21-25), mientras que el conjunto de todas las religiones mueve un total de 300 millones de personas (OET, 2008). Por este motivo, la OMT (Organización Mundial de Turismo) otorga a este tipo de turismo una atención especial con la puesta en marcha de la “Conferencia Internacional de Turismo, Religiones y Diálogo entre Culturas”.

En España los destinos de peregrinación acogen alrededor de 17 millones de visitantes al año, encabezados por el más famoso centro de turismo religioso del país, la Basílica de Santiago de Compostela, con una media de más de 4,5 millones de visitantes anuales que de una u otra forma recorren el consolidado itinerario del Camino de Santiago. Estos destinos se encuentran fuertemente ligados a la cultura y a la historia cristiana del país, y atraen tanto a peregrinos como a visitantes interesados por el símbolo de identidad que representan, su valor cultural, y la experiencia espiritual que pueden aportar.

Muchos de ellos reciben el nombre de “santuarios” (del latín sanctuarium, y éste a su vez de sanctus, “santo”), y las peculiaridades orográficas e históricas de España explican su frecuente ubicación en zonas de montaña. La época de la dominación musulmana extendió una actitud iconoclasta que obligó a los cristianos a defender de una segura destrucción sus más preciados bienes religiosos. Ocultar las imágenes en lugares recónditos de nuestra geografía daría origen a muchos de los actuales santuarios rupestres y a ermitas situadas en ubicaciones de difícil acceso (Fuixench, 2009), como muestran los casos emblemáticos de Covadonga y Montserrat. Estas tradiciones tienen en común el relato del hallazgo posterior del sagrado icono y su reincorporación a la vida religiosa de las gentes.

La afluencia de visitantes y peregrinos a estos lugares transforma en cierta medida su entorno, y ha motivado la intervención de las administraciones públicas en la ordenación racional del territorio. Esta estructuración no es ajena al complejo equilibrio exigido entre la protección de los recursos naturales y de la propia población autóctona, y las oportunidades de desarrollo económico y social que surgen de estos flujos turísticos. Por eso parece oportuna una reflexión sobre el papel del turismo religioso en las zonas de montaña, dentro de un planteamiento sostenible del turismo en general.

Se propone el Santuario de Torreciudad (ubicado en el municipio de Secastilla, Huesca) como caso de análisis y como espacio de aplicación práctica de estos criterios de armonización, considerándolos desde cuatro perspectivas distintas: la integración de la arquitectura en el territorio, la gestión del entorno natural, los actuales vectores de dinamización del desarrollo local y las implicaciones de un desarrollo sostenible en el futuro.

2. Torreciudad: historia reciente de una antigua devoción

El nombre de Torreciudad proviene de la torre de señales que custodiaba un antiguo poblado: la turris civitatis, “torre-de-la-ciudad”, en la orilla izquierda del río Cinca, en el último tramo angosto que este río ha excavado para ganar las tierras llanas del Somontano de Barbastro, a unos 22 kilómetros al noroeste de esta localidad. La primera referencia histórica de este asentamiento data de 1066, pero estuvo habitado posiblemente desde antes de la época romana. En todo caso, hace mil años la vieja torre formaba parte del entramado defensivo del límite sur de las tierras altas del Cinca en las pugnas de la Reconquista.

La devoción cristiana a la Virgen María, la Madre de Jesús, se ha expresado materialmente a lo largo de la historia en una gran variedad de representaciones, tan diversas como lo son las culturas y razas que han acogido la fe cristiana. Estas diferentes formas de fijar rostro y lugar de arraigo a la Señora reciben el nombre de “advocaciones marianas”, y tienen en común el mostrar a la Madre con el Niño, y el referirse, como es natural, a la misma persona.

Nuestra Señora de Torreciudad es una advocación mariana medieval arraigada en las comarcas del noroeste de la provincia de Huesca (Sobrarbe, Ribagorza y Somontano de Barbastro), de la que tenemos el primer registro histórico en el siglo XI. Refiriéndose a ella, cuenta el historiador Faci, en el siglo XVIII: “Su antigüedad es de los tiempos de la reconquista de aquel Partido, que fue por los años 1083 o siguientes por Nuestro Rey Don Sancho Ramírez” (Faci, 1739). Junto a la torre de señales, y colgada sobre unos escarpados muy abruptos de cerca de 80 m. de altura sobre el cauce del Cinca, se construyó en la época medieval la ermita que actualmente puede visitarse, en la que se custodió la imagen y se difundió la devoción a la Virgen de Torreciudad.

Esta imagen es románica, tallada en madera de álamo, y responde al tipo iconográfico del Asiento de la Sabiduría o Majestad de Nuestra Señora, muy difundido en la Alta Edad Media por toda la Europa Occidental. La cabeza de la Virgen está ligeramente inclinada hacia su derecha. El rostro, de estructura maciza, es ovalado y tiene unas facciones que le dan un aire de gran serenidad y belleza.

A comienzos del siglo XX la devoción a la Virgen de Torreciudad se extendía por los municipios cercanos a la ermita, siendo Barbastro uno de los más importantes. San Josemaría Escrivá, Fundador del Opus Dei, nació en esta ciudad en 1902, y cuando era un niño de dos años, contrajo una grave enfermedad y fue desahuciado por los médicos. Su madre, Dolores Albás, pidió la curación a la Virgen de Torreciudad. El niño sanó y los padres le llevaron a la vieja ermita en peregrinación agradecida.

San Josemaría siempre estuvo convencido de la intervención de la Virgen en este restablecimiento, y en 1956 alentó la creación de un patronato que se hiciera cargo de dar nuevo impulso a la devoción a Nuestra Señora de Torreciudad, como un modo de agradecer aquel favor realizado en su infancia. Además, no quería que una devoción de nueve siglos pudiera perderse, cosa factible por la despoblación progresiva del territorio, y pensó también en la paz y la alegría para muchas personas al acudir a los sacramentos, y en la promoción social de la región entera, sin localismos. Se acometieron tareas de mejora de la ermita, que aunque era cuidada con cariño por los vecinos de los alrededores, acusaba el transcurso de los siglos, se restauró cuidadosamente la talla medieval, y con el apoyo económico de muchas personas, se construyó un nuevo santuario entre 1970 y 1975.

El Patronato de Torreciudad es una asociación civil sin ánimo de lucro que ayuda al santuario en su sostenimiento económico, imposible de conseguir sin las ayudas públicas y privadas que regularmente aporta un amplio abanico de instituciones y particulares, colaboración que se mantiene porque valoran positivamente los bienes inmateriales que reciben visitantes y peregrinos (espiritualidad, paz, contemplación…) y la promoción social que se realiza en beneficio del territorio.

Igualmente, el Patronato impulsa y canaliza las numerosas peregrinaciones que constantemente llegan el santuario oscense, dedicando importantes esfuerzos para propagar la devoción a la Virgen entre personas de toda condición. Desde esta perspectiva, hay que aclarar que se trata de un lugar abierto a todos, en el que nadie es anónimo y donde se procura mantener, siempre que resulta posible, un trato personal.

3. Integración arquitectónica del nuevo santuario

“Torreciudad es un buen ejemplo de arquitectura que mueve a la contemplación, también al no creyente, porque se integra en el paisaje. Es un lugar especial que abre horizontes de meditación” (Blasco, 2008). Estas palabras de Manuel Blasco, laureado arquitecto navarro, resumen el resultado de los esfuerzos del Patronato de Torreciudad al plantear la construcción del santuario: los promotores no deseaban unos edificios que destacaran en medio del paisaje circundante sin comprenderlo ni respetarlo.

Los inconvenientes para plantear un santuario de envergadura eran de gran entidad: la lejanía de cualquier núcleo de población de cierto tamaño le privaba de una feligresía habitual; un sendero tortuoso y peligroso desde el pueblo de Bolturina era el único camino de acceso; no había luz ni agua corriente, y el Cinca corría por un congosto ochenta metros por debajo. Por eso, el proyecto inicial consistió en una sencilla casa de convivencias junto a la ermita original.

Sin embargo, la perspectiva histórica del Fundador del Opus Dei y una fe grande, que fue lo más importante, hizo que se ampliaran las dimensiones de los elementos previstos y que se añadieran otros. No era fácil imaginar que un lugar casi despoblado y escarpado, sin accesos para el tráfico rodado, lejos de las vías habituales de comunicación del Altoaragón y sin ninguna ciudad o pueblo importante cerca, pudiera convertirse en frecuente punto de encuentro para muchas personas de procedencia muy diversa. “No lo hagas pequeño, yo no lo veré, pero vosotros veréis que acabarán llegando miles de peregrinos”, le decía San Josemaría al arquitecto, Heliodoro Dols. Y a pesar de las dificultades, cuarenta años después se cuentan los visitantes por cientos de miles cada año.

Con este nuevo enfoque, se decidió respetar y conservar adecuadamente la meta histórica de las peregrinaciones, la ermita del siglo XI y su entorno natural en el perfilado promontorio que se adentra en el pantano, al tiempo que se buscó para el nuevo santuario otra ubicación cercana. El arquitecto comprendió que debía respetar el territorio, el Alto Aragón, y por eso diseñó un edificio ambientado en el prepirineo aragonés, quiso “una arquitectura nacida de la tierra, de la cultura y de las costumbres del pueblo aragonés” (Dols, 2003).

Sin someterse a una tendencia moderna que podía pasar de estilo, encontró en las técnicas de la piedra y el ladrillo la forma de armonizar la edificación con su paisaje cultural, recordando la primera los pueblos del Pirineo y el segundo los del valle. Empleó también, con la misma finalidad, otros materiales tradicionales como la teja árabe, el hierro forjado o el alabastro. Incluso pudo rescatar del abandono muchos elementos arquitectónicos típicos del Altoaragón, como dinteles de puertas, zócalos y arcadas, que formaban parte de edificios en ruinas de los alrededores y que fueron cedidos al Patronato de Torreciudad para formar parte de la nueva construcción.

También los colores y los volúmenes del santuario están pensados para facilitar la integración con el entorno, de modo que, en general, la impresión que recibe el peregrino que llega a Torreciudad no es de ruptura o contraste, sino de armonía y continuidad, incluso de paz espiritual. Por eso resulta de gran importancia mantener las condiciones que permiten esta experiencia del visitante, evitando la proliferación de otras construcciones que puedan quebrar visualmente esa armonía en el paisaje. Como resumió San Josemaría cuando visitó Torreciudad unos meses antes de su muerte, en mayo de 1975, “con material humilde, de la tierra, habéis hecho material divino”.

Por último, y en línea con uno de los objetivos de este congreso, hay que destacar que los criterios de accesibilidad al santuario estuvieron presentes desde su planteamiento inicial, y que recientemente, en colaboración con la Fundación ONCE, se han terminado de eliminar barreras arquitectónicas de grado menor que quedaban en algunas zonas menos transitadas.

4. Gestión del entorno natural

Torreciudad se encuentra en una zona de transición en la que terminan las llanuras del Somontano de Barbastro y comienzan las sierras exteriores pirenaicas. El escenario geológico queda definido por la inmediata llanura de inundación del Cinca, al Sur, y los abruptos estratos rocosos de naturaleza calcárea de edad Terciaria que marcan las riberas del embalse de El Grado, entre los que destacan por su belleza los de buzamiento vertical localizados en el Estrecho de Torreciudad, junto a la ermita. El enclave permite que en las laderas de orientación sur se desarrolle una vegetación típica mediterránea mientras que en las laderas de orientación norte abundan especies de vegetación atlántica, de modo que entre las dos vertientes pueden distinguirse plantas propias de muy distintos pisos de vegetación, prácticamente desde el nivel del mar hasta los mil metros de altitud.

El Patronato de Torreciudad ha procurado respetar este entorno natural en el que se encuentra ubicado el santuario, línea de actuación que ha seguido fundamentalmente tres direcciones: durante las obras de construcción, en la minimización del impacto ocasionado por el flujo cotidiano de visitantes, y en la difusión de actividades de sensibilización medioambiental.

a) Durante la construcción del santuario

En general, en la década de los 70 la sensibilidad de la opinión pública por las cuestiones medioambientales era reducida, y también muy escasa la legislación vigente al respecto. Sin embargo, esta cuestión la tuvieron muy en cuenta los promotores de la edificación del nuevo centro de peregrinaciones, que trataron de minimizar todo lo posible el impacto generado por las construcciones, tomando medidas especiales para “curar” de forma eficaz las inevitables “heridas” producidas por las obras, y aplicando todo el conocimiento científico sobre medio ambiente que había disponible en ese momento.

Para aumentar la masa forestal del terreno circundante al lugar en el que se levantaban los edificios se gestionó la repoblación de más de 100 hectáreas de arbolado siguiendo las curvas de nivel de la montaña, empleando para ello sobre todo ejemplares de Pino negro –Pinus Nigra–, especie muy utilizada entonces para esa finalidad. Para frenar la erosión se plantaron en las torrenteras y barrancos que acaban directamente en el pantano plantas adecuadas a esta situación, como chopos y sauces.

En la parte más cercana al santuario quedó mucha piedra suelta procedente de los movimientos de tierras realizados en las obras, y era necesario devolver al paisaje su forma natural y frenar asimismo la erosión, por lo que se sobrepuso a las piedras una capa de tierra. Para sujetar esta tierra, retener la vegetación y permitir el inicio de una nueva sucesión, se empleó la técnica de la hidrosiembra, mediante la cual se introdujo en el terreno una emulsión base integrada por una mezcla de semillas de gramíneas y de leguminosas, fácilmente sustituibles por vegetación autóctona. Así se ha reconstruido el bosque típico de esta zona geográfica.

En otras zonas se plantaron ejemplares de Pino carrasco –Pinus halepensis– y Litonero o Almez –Celtis australis–, se logró la preservación de un almendral compuesto por más de 60 árboles en las cercanías de la ermita, se integró la vegetación en la zona de aparcamiento, y se dispusieron varios parterres en la explanada de entrada al santuario, compuestos por especies de flores y plantas autóctonas, que constituyen para el visitante verdaderas ventanas al paisaje.

Con todas estas actuaciones pudo cumplirse el doble objetivo de reducir al máximo el impacto medioambiental de la nueva construcción, y de acercar la naturaleza a las edificaciones, de modo que la arquitectura pueda desempeñar su función en armonía con el medio natural en el que se inserta.

b) En la gestión del flujo cotidiano de visitantes

Alguna vez se ha afirmado que la limpieza y el orden generan sostenibilidad, y parece adecuada la relación. Psicológicamente se tiende a descuidar aquello que se ve descuidado, y a desentenderse de lo que se ve abandonado; por ejemplo, un sitio donde ya hay muchos papeles en el suelo invita a tirar también ahí el que llevamos en la mano. Afortunadamente también sucede lo contrario: es más fácil fomentar conductas respetuosas con el medio, natural y humano, cuando se percibe que aquél está cuidado, limpio y arreglado. Y no hay que olvidar que esto es especialmente importante desde el punto de vista educativo, atendiendo a la formación cívica de nuestros jóvenes.

Esta convicción llevó a diseñar un servicio de limpieza y mantenimiento de las instalaciones del santuario en el que trabajan de forma estable 19 profesionales (en su mayoría, vecinos de las poblaciones cercanas). El objetivo consiste en transmitir al visitante una impresión de pulcritud y de conservación que le anime a cuidar el entorno y a respetar la naturaleza. Este efecto se buscó también con la ubicación y los materiales empleados en las fuentes, las papeleras, los merenderos situados en las cercanías del santuario, etc. Por ejemplo, suele llamar la atención que las mesas y asientos de uno de estos merenderos sean enteramente de piedra, y que se sitúen en espacios libres naturales a la sombra de los árboles.

Otros factores que ayudan a concienciar al visitante, porque sólo se cuida lo que se conoce, son la señalización de los lugares y recorridos previstos en el recinto, la acogida previa en la Oficina de Información, la formación del personal que atiende al peregrino, la explicación durante las visitas guiadas de los elementos medioambientales que es necesario respetar (especies protegidas habituales en el entorno, no salirse de los itinerarios marcados, ubicación de las papeleras y de las vasijas para colillas…), la existencia y distinción de aparcamientos para autobuses y para automóviles, etc. Se pretende así mantener bajo control el potencial desequilibrio que la afluencia de visitantes puede ocasionar al medio ambiente.

Un indicador de que a lo largo de estos años estas medidas han sido eficaces es la existencia estable en el entorno inmediato del santuario de dormideros y áreas de nidificación de aves rapaces, como el alimoche –Neophron percnopterus–, el halcón peregrino –Falco peregrinus– y, a veces, el águila pescadora –Pandion hliaetus–. También quedan ejemplares en el embalse de El Grado de trucha común autóctona –Salmo trutta fario– que aún conservan la línea genética del río Cinca, del llamado “pez fraile” –Salaria fluviatilis–, especie en peligro de extinción, y de nutria común –Lutra lutra– (Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, 2003; Sociedad Española de Ornitología, 2005).

Por otro lado, en la celebración de los diversos encuentros multitudinarios que a lo largo del año jalonan el calendario de actividades del santuario (alguno de ellos, como la Jornada Mariana de la Familia en septiembre, concentra habitualmente entre 15.000 y 20.000 personas) se organiza una infraestructura especial que permite gestionar de forma adecuada aspectos clave para un desarrollo sostenible, como el acceso controlado de vehículos al recinto, el empleo de papeleras y contenedores que facilitan el posterior reciclaje, la instalación de baños portátiles sin vertido o la evacuación controlada de los residuos. Aquí es pertinente citar a las comarcas de la Ribagorza (en cuyo territorio se encuentra Torreciudad), del Somontano de Barbastro y del Cinca Medio, porque en el desarrollo de sus competencias comarcales prestan diversos servicios esenciales relacionados con esta temática.

c) En la difusión de actividades de sensibilización medioambiental

Además de las actuaciones del Patronato en materia de medio ambiente, en el entorno de Torreciudad se han desarrollado iniciativas en este campo, promovidas por entidades diversas, a las que el Patronato ha prestado su colaboración para potenciar la puesta en valor de los recursos medioambientales de la zona. Así, por ejemplo, en una zona cercana al santuario existe un observatorio de aves de fácil acceso, y un itinerario botánico señalizado con paneles informativos de especies de árboles y arbustos autóctonos, realizados con ayuda del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, que permiten al visitante conocer mejor la flora y la fauna de lugar en el que se encuentra.

Está marcada una red de senderos PR que ofrecen al excursionista distintas alternativas para recorrer la zona a pie y ampliar su conocimiento del medio natural prepirenaico. Destaca entre ellos el tramo señalizado de 22 kilómetros entre Barbastro y Torreciudad del GR-17, el Sendero Mariano, iniciativa del Gobierno de Aragón que en el futuro está previsto que una Zaragoza con Lourdes siguiendo la Ruta Mariana. Por otro lado, existe un proyecto de acondicionamiento de un Centro de Interpretación del Medio Ambiente en un edificio singular próximo a Torreciudad.

El Poblado es un conjunto de instalaciones deportivas y alojamientos para jóvenes situado cerca de El Grado y gestionado por la Asociación Cultural Sobrarbe con el que el Patronato de Torreciudad mantiene relaciones de colaboración desde hace más de 30 años. Anualmente, participan en actividades de tiempo libre en El Poblado más de 6.000 jóvenes, y muchos de ellos aprovechan la cercanía del santuario para asistir a los actos de culto o simplemente visitar a la Virgen.

En El Poblado se encuentra uno de los itinerarios botánicos más completos de la zona, con cerca de 60 especies vegetales identificadas individualmente con un panel informativo financiado con ayuda de la Obra Social de Cajamadrid. Ahí tiene también su sede la Agrupación Ecologista Grevol, y se organizan regularmente actividades de identificación de insectos y de pájaros y diversos estudios medioambientales.

Hay que citar, asimismo, la implicación de los ayuntamientos de El Grado, Secastilla, Naval, La Puebla de Castro, Abizanda, Castejón del Puente y Barbastro en la organización de campos de trabajo durante el verano, en los que los jóvenes desarrollan tareas relacionadas con el desarrollo sostenible de los municipios (limpieza de fuentes, arreglo de caminos, pintura de instalaciones, acondicionamiento de ermitas, desbroce de espacios comunes…).

Finalmente, conviene mencionar la Escuela de Pesca y Naturaleza Valle del Cinca, que en apenas 6 años de presencia en El Grado ha realizado numerosas actividades de sensibilización ambiental, acercando este excepcional entorno natural a los más pequeños. También ha elaborado diversos estudios medioambientales de la zona, ha desarrollado varias rutas de interpretación de la naturaleza en este municipio, y participa en novedosas actividades como las visitas guiadas a la presa de El Grado.

5. Aspectos dinamizadores del desarrollo local y comarcal

Como telón de fondo de este apartado, interesa citar un párrafo de una carta fechada el 28 de junio de 1971 dirigida al entonces Alcalde de Barbastro, Manuel Gómez Padrós, escrita en Roma por San Josemaría. En ella explicaba el papel que debía desempeñar Torreciudad en la zona, y añadía: “En mi oración pienso tanto, por el bien espiritual de Barbastro y de su Comarca, no sólo en la Ciudad nuestra sino en todas esas tierras hasta el Pirineo, que podrían estudiar conjuntamente tantas soluciones comunes de cara a la industria y al turismo, que harían conocer muchas zonas bellísimas y acrecentar la economía en bien de todo ese pueblo, que merece esos esfuerzos vuestros” (Garrido, 1995). Esa perspectiva orientó siempre el trabajo de los miembros del Patronato.

a) El embalse

Cuando en 1956 se hicieron los primeros recorridos por la zona para conocer sus características geográficas y el estado de su red poblacional, ya se conocía el proyecto de construir en las inmediaciones un pantano sobre el río Cinca, con los objetivos de regular su caudal, abastecer de agua a las poblaciones cercanas, proporcionar riego al sur de la provincia de Huesca mediante un canal (el actual Canal del Cinca) y generar energía eléctrica. Un efecto secundario, aunque no por eso despreciable, sería el notable embellecimiento que recibiría el paisaje gracias a la textura y colores que siempre aporta una gran masa de agua represada.

Un año antes de que empezaran las obras de Torreciudad, en 1969, entró en servicio el Embalse de El Grado, un pantano con 399 hectómetros cúbicos de capacidad y 18 kilómetros de largo que transformó, como es lógico, el territorio. Si inicialmente dividió la zona separando los núcleos de población de ambas orillas, los pueblos han procurado fomentar la unión entre sus territorios, y crearon la Mancomunidad Turística “Embalse de El Grado”, formada por los municipios de El Grado, Naval, Abizanda, La Fueva, La Puebla de Castro y Secastilla. Conviene indicar que, por iniciativa del Ayuntamiento de El Grado, este embalse es el único que actualmente ofrece al público en general una visita guiada por el interior de las instalaciones de la presa.

Si los motivos y finalidades que originaron el pantano y el santuario eran completamente distintos tanto en su ámbito como en su ejecución, la geografía y la historia los ha unido de manera armónica y permanente, de modo que a día de hoy no se identifica la imagen de la superficie del embalse sin la silueta al fondo de Torreciudad, ni se concibe la visión del santuario al margen de la impresión que deja en la retina el color y la serenidad del agua del pantano. Por eso puede afirmarse que mutuamente se refuerzan, y que contribuyen así, de un modo no calculado por sus promotores, al desarrollo de la región.

Esto será así mientras se siga gestionando, como hasta ahora, un uso sostenible de las aguas del pantano. En este criterio están de acuerdo todos los agentes implicados: comarcas, municipios, centros de vacaciones como el de Ligüerre de Cinca (gestionado por UGT) y el de Morillo de Tou (gestionado por Comisiones Obreras), Confederación Hidrográfica del Ebro… La experiencia indica que los visitantes habituales, especialmente si residen en una gran ciudad, valoran y defienden la paz y la tranquilidad que encuentran en esta zona, el silencio, la naturaleza, la contemplación de la luz, del color… (aspectos que pueden ser sus valores añadidos más importantes y, por tanto, comercializables), y entienden un desarrollo sostenible que preserve el pantano y su entorno de actividades o empresas que generen contaminación de cualquier tipo (acústica, visual, atmosférica…). Discotecas, bares o la presencia en el embalse de embarcaciones de gran potencia romperían una historia de desarrollo sostenible en una zona en la que varias empresas acreditan oficialmente la implantación en su organización de sistemas de calidad medioambiental, entre las que destacan por su importancia la Papelera de Enate, la Piscifactoría de El Grado y la citada Escuela de Pesca y Naturaleza Valle del Cinca.

b) El turismo

En la actualidad, los datos manejados por el Gobierno de Aragón indican que Torreciudad es el tercer destino más visitado de Aragón, por detrás de El Pilar y el Parque Nacional de Ordesa, y que su notoriedad se extiende poco a poco a nivel internacional: de los grupos atendidos en 2008, 725 procedían de Europa (sin contar España), 183 de América, 26 de Asia, 7 de África y 6 de Oceanía, sobre un total de 62 países distintos.

Esta realidad explica que el desarrollo de la región constituya uno de los fines principales del Patronato, y que todas las iniciativas que incrementen el volumen de visitantes en el Altoaragón sean muy bien recibidas, porque facilitan que la población pueda fijarse al territorio y permiten el desarrollo de sus comarcas, siempre que se haga de forma sostenible. Directamente el Patronato colabora en ese arraigo de las familias a sus localidades de origen manteniendo, a día de hoy, 31 puestos de trabajo de carácter indefinido y 5 de forma temporal. Indirectamente lo hace al fomentar un tipo de turismo propiamente religioso que acude a los diversos encuentros y jornadas que se organizan en el centro de peregrinaciones, y que aprovecha la oferta de alojamiento, restauración, ocio y cultura que existe en las comarcas. Por citar un ejemplo, un municipio de 509 habitantes como es el de El Grado ofrece al viajero 9 restaurantes y/o cafeterías, 2 gasolineras y 5 establecimientos hoteleros.

Además, la experiencia demuestra que constantemente se producen sinergias positivas entre todos: un peregrino que viene a Torreciudad a continuación suele visitar las poblaciones del entorno, y a la inversa. Sinergias entre el territorio y Torreciudad que han ido madurando lentamente, y que en la actualidad dan frutos en forma de apoyo de los pueblos a las actividades y a la mejora de los accesos al santuario, en el intercambio constante de materiales promocionales con las oficinas de turismo de las localidades cercanas, en su difusión entre los visitantes de cada lugar, etc.

La nueva Oficina de Información de Torreciudad, inaugurada en 2007 y construida con ayuda del Departamento de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de Aragón, facilita la difusión y promoción de los centros de interés turístico situados en torno al santuario. Está integrada en la red de Oficinas de Turismo de Aragón, y trabaja en estrecha colaboración con el resto de oficinas turísticas municipales y comarcales de la provincia de Huesca, especialmente las de las comarcas de Ribagorza, Sobrarbe y Somontano, para ayudar a la dinamización económica de la zona. Con este objetivo, se mantienen encuentros periódicos entre los informadores turísticos para intercambiar experiencias y proponer mejoras en su labor de atención al visitante.

Numerosas asociaciones, empresas y organismos públicos relacionados con el sector turístico aprovechan los expositores de la Oficina de Información del santuario para promocionar sus servicios. El visitante tiene a su disposición una amplia información turística, y como es natural, se le aconseja que visite algunos de estos lugares según sus preferencias personales. Durante 2008 el personal de la Oficina de Información de Torreciudad distribuyó más de 30.000 ejemplares de material informativo pertenecientes a unas 55 entidades diferentes: hoteles, restaurantes, parques naturales, localidades, espacios informativos, rutas gastronómicas y enológicas, bodegas, museos, festivales, itinerarios culturales, actividades de turismo activo, monumentos, centros de interpretación, tiendas de recuerdos, etc.

En este sentido, hay que reseñar que San Josemaría dejó expresamente indicado a los promotores del santuario que Torreciudad era un lugar de oración, y que por tanto no habría bares ni restaurantes ni hoteles, ni tiendas de objetos religiosos, de recuerdos o de alimentación en el recinto. Los beneficios derivados de la explotación socioeconómica de esas actividades empresariales debían quedarse en los pueblos de los alrededores, y en esa dirección se orienta al visitante que manifiesta su deseo de pernoctar, comer o realizar compras. En este ámbito conviene destacar asimismo la participación de Torreciudad, con el patrocinio del Ayuntamiento de Secastilla, en la difusión de la Ruta del Belén, en colaboración con las localidades de Alcolea, Binaced, Monzón, Graus, Castillonrroy, La Almunia de San Juan, Lagunarrota, Barbastro, Boltaña, Pomar de Cinca, Fraga, Esplús y Peralta de la Sal. Esta iniciativa promociona conjuntamente los nacimientos instalados en estos lugares, así como los atractivos turísticos de su entorno.

Otro buen ejemplo de esta colaboración lo constituye el libro-folleto “Torreciudad, punto de partida”, pensado para ser distribuido entre los visitantes del santuario, que incluye información turística detallada de las tres comarcas que lo rodean, Ribagorza, Somontano de Barbastro y Sobrarbe, y en el que participaron también las respectivas asociaciones empresariales. Torreciudad se convierte, así, en punto de origen de un gran número de itinerarios que permiten disfrutar de la gran riqueza natural y cultural que albergan poblaciones y lugares como Barbastro, Alquézar, Monzón, Binéfar, Roda de Isábena, Fonz, Graus, Aínsa, el Monasterio de El Pueyo, el Museo de los Mártires Claretianos, la Ruta del Vino con sus bodegas, los pequeños y cada vez más valorados pueblos que jalonan los ejes del Vero, del Cinca y del Ésera, y otros muchos que no omitimos por falta de interés, sino por falta de espacio.

Desde otra perspectiva, la celebración anual del Ciclo Internacional de Órgano Música Sacra de Torreciudad, desarrollado por el Departamento de Música que coordina la organista titular del santuario, Maite Aranzabal, tiene como uno de sus objetivos la potenciación de un turismo cultural que pueda aprovechar la gran riqueza organística de Aragón, una de las mayores de Europa.

Finalmente, la colaboración con las instituciones públicas en materia de turismo se plasma también en la presencia directa o indirecta en diversas ferias y certámenes de difusión turística, y en el contacto permanente y coordinado que se mantiene con el resto de oficinas de turismo de la zona, tanto municipales como comarcales.

6. Algunos factores de desarrollo futuro

a) Comunicaciones

Uno de los aspectos esenciales a la hora de consolidar y potenciar los flujos de desarrollo en cualquier territorio es el de las infraestructuras de comunicación. En este ámbito, sin lugar a dudas el proyecto de mayor envergadura es el de la Autovía Tarragona-San Sebastián, que establecerá una comunicación periférica de gran valor estratégico para el desarrollo económico y social de las comunidades del cuadrante nordeste del país.

Su puesta en marcha facilitará, entre otras cosas, la apertura de las comarcas orientales oscenses a un numeroso público potencial como es el de Zaragoza capital que, por la facilidad de las comunicaciones, muestra actualmente mayor tendencia a desplazarse a las comarcas occidentales de la provincia de Huesca a través del puerto de Monrepós. Sin olvidar otros públicos a los que les resultará también más cómodo desplazarse hasta esta zona, como son el catalán y el navarro.

Otro eje de comunicación muy importante es la N-260 (Eje Pirenaico Port-Bou - Sabiñánigo), con un plan de mejoras previsto en sus tramos oscenses que favorecerá las conexiones entre los valles y el desplazamiento del turismo por el Pirineo. La gran novedad de este Eje es el tramo Yebra de Basa-Fiscal y su infraestructura más costosa, los túneles de Balupor, que conectará de forma directa Sabiñánigo con el Valle del Ara, y acercará los flujos de visitantes del Pirineo occidental al Pirineo central y a la inversa.

La llegada del AVE a Zaragoza y a Huesca y la actividad desarrollada por las compañías de bajo coste en el aeropuerto de esta ciudad son otras tantas oportunidades que es preciso gestionar y aprovechar con sentido práctico por parte del sector turístico con ayuda de las instituciones públicas. En el horizonte se encuentran ciudades como Madrid, Valencia, Barcelona, Bilbao, Pamplona, Toulouse… Un planteamiento global del destino Aragón, y en concreto de la provincia de Huesca, exige concentrar los esfuerzos hacia el exterior en una única propuesta de imagen, para luego diversificarla, una vez que el visitante ya está aquí, en la gran variedad de opciones que le ofrece el territorio, incluidas las de turismo religioso.

Otra infraestructura que es importante cuidar es el Túnel de Bielsa, especialmente en lo que se refiere a su viabilidad invernal. Este año se ha logrado dotar de fondos y articular un servicio permanente para este fin, que es básico mantener en el tiempo (ha de arraigar en la mentalidad colectiva) si se quiere potenciar el flujo de visitantes de Francia, entre los que está un interesante número de peregrinos procedentes del santuario mariano de Lourdes.

Al mismo tiempo, el proyecto de construir un telesilla para acceder a la estación de esquí de Piau-Engaly en las inmediaciones de la boca francesa del túnel completaría el flujo inverso desde España, puesto que la Comarca de Sobrarbe, la única del Pirineo que no dispone de oferta para esquiadores, podría aprovechar estas dos infraestructuras para incorporar un atractivo turístico de primer orden durante la temporada de nieve. En el entorno del santuario numerosos grupos organizan estancias que incluyen la visita a Torreciudad y varios días de esquí en esta estación francesa. Conjuntamente, la instalación del telesilla y la viabilidad invernal del túnel incrementarían notablemente este número, y permitiría ofrecer un complemento muy interesante para el visitante que llega al santuario, junto a las otras estaciones ya existentes.

Mejorar las comunicaciones de Torreciudad con la Comarca de la Ribagorza es otra de las asignaturas pendientes, y constituye una aspiración compartida por instituciones públicas y empresas privadas. Actualmente los autobuses no pueden desplazarse por la estrecha y vieja carretera que enlaza el santuario con Ubiergo, para desde ahí poder llegar a la Villa de Graus, capital de la Ribagorza. El rodeo que hay que dar suele desalentar a los peregrinos, que se quedan sin conocer así los atractivos de este histórico territorio. Un nuevo trazado de apenas tres kilómetros y medio permitiría conectar fácilmente el santuario con Secastilla, donde los autobuses ya pueden circular hasta el eje del valle del Ésera.

b) Ruta Mariana

Los santuarios de El Pilar, Torreciudad, Lourdes y Montserrat han constituido una asociación bajo la denominación “Ruta Mariana”, con el fin de “contribuir a la promoción y coordinar las actividades pastorales y la acción evangelizadora de los santuarios, así como hacer conocer a los peregrinos el conjunto histórico-artístico de las regiones y comarcas donde están enclavados dichos santuarios”, según recoge uno de los primeros puntos de los estatutos que regulan esta entidad.

El origen de algunos de estos santuarios marianos se basa en las apariciones de la Virgen, mientras que otros cuentan con una larga tradición histórica y de veneración de fieles. Los cuatro que integran la Ruta Mariana son destino de miles de peregrinaciones en las que se rinde devoción a la Virgen María, con un potencial conjunto estimado en unos 10 millones de visitantes.

Entre los atractivos que presenta esta Ruta Mariana destaca la riqueza del mensaje de cada uno de los lugares y las actividades que proponen a sus peregrinos. La iniciativa trata de aprovechar la gran vitalidad que tienen hoy los centros de peregrinación en Europa mediante la creación de una cartografía que favorezca el aumento de visitantes y permita conocer también las tradiciones, costumbres, gastronomía y patrimonio de las gentes y lugares que los acogen.

Este conjunto de posibilidades turísticas es preciso llegar a convertirlo en un auténtico “destino”, con imagen de marca propia y capacidad de presentarse con autonomía a los diversos touroperadores nacionales e internacionales, cada vez más conscientes de la importancia creciente del turismo religioso. La ARM facilitará esta labor, aunque ella misma no tiene como objetivo principal el desarrollo económico, sino el fomento del flujo de visitantes a estos santuarios para incrementar la devoción a Santa María, la Madre de Dios.

Otros objetivos de la ARM son la coordinación de los responsables de la promoción turística de los distintos entornos, la conservación del medio ambiente armonizada con un desarrollo sostenible, la mejora de los establecimientos de hostelería radicados en la ruta y la elaboración de proyectos conjuntos que puedan recibir ayuda de las instituciones estatales y europeas.

c) Opinión de los alcaldes de los municipios circundantes

Para completar los contenidos de esta comunicación se pidió a los alcaldes de los pueblos situados alrededor de Torreciudad que valoraran el impacto del santuario en el desarrollo sostenible del territorio, y estas fueron sus respuestas:

Luis Miguel Rabal (PP), Alcalde de Secastilla: “Para nosotros la repercusión positiva de Torreciudad es innegable, y a su amparo se han puesto en marcha varias iniciativas que le han dado valor añadido. Ahora la asignatura pendiente la tiene la administración pública, porque tenemos que lograr una comunicación fluida por carretera con nuestro municipio y con la Ribagorza en general”.

Ramón Laplana (PSOE), Alcalde de La Fueva: “Tengo una valoración muy positiva de Torreciudad, su presencia es determinante para nuestro territorio. Y habría que tratar de conectar La Fueva con el santuario por la orilla izquierda del Cinca, eso mejoraría los flujos de visitantes hacia esta zona”.

Javier Altermir (PAR), Alcalde de La Puebla de Castro: “Resulta evidente que estamos hablando del punto de atracción turística más importante de la zona, y nos resulta valioso porque permite dar a conocer el patrimonio de nuestro pueblo a un público que de otra manera no sabría de su existencia”.

Pili Carruesco (CHA), Alcaldesa de Naval: “Nos llega gente interesada en nuestro patrimonio milenario de alfarería y salinas porque se les ha informado desde Torreciudad, eso hay que valorarlo. Y creo que el santuario ha supuesto un apoyo importante para el desarrollo de la zona”.

Fernando Torres (PSOE), Alcalde de Abizanda: “Tengo la experiencia de que tanto peregrinos como visitantes, cuando se acercan a nuestras tierras y contemplan desde la carretera el santuario con los Pirineos al fondo, se sienten fuertemente atraídos por el paisaje, y eso nos genera estancias y visitas por los itinerarios que tenemos en el territorio, nos es beneficioso”.

Joaquín Paricio (PP), Alcalde de El Grado: “Cuando Torreciudad impulsa la devoción a la Virgen –que ése es, no se olvide, su objetivo principal– ayuda también a la divulgación de unos paisajes, de una historia y de un patrimonio artístico y cultural de primer orden”.


Colaborador científico: Gabriel Chicote Alvira
Licenciado en Geología y Paleontología, Técnico en Protección Civil y Formador Medioambiental


BIBLIOGRAFÍA

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SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ORNITOLOGÍA (2005): Guía de las aves comunes de España.
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